Mi historia

Mirando atrás, me doy cuenta de que siempre he acompañado a las personas a reconectar consigo mismas, aunque la forma haya ido cambiando con los años.

Mi primer lenguaje fue el cuerpo. Durante muchos años trabajé como terapeuta corporal, acompañando a las personas a aliviar tensiones y recuperar la conexión con ellas mismas a través del quiromasaje. Más tarde, mi búsqueda me llevó a profundizar en el trabajo con la conciencia y me formé como profesora de Tantra ShivaIta, donde comprendí que muchas de las limitaciones que vivimos nacen de patrones inconscientes, del ruido constante de la mente y de la desconexión con nuestro propio sentir.

Sin embargo, había una parte de mí que seguía esperando…

Desde niña dibujaba siempre que podía. Nunca faltaban una libreta y un lápiz entre mis manos. Crear era mi forma natural de estar en el mundo o más bien de evadirme de él.  Creo que precisamente dibujar era lo que me permitía expresar todo lo que callaba por no haber crecido en un entorno seguro, donde se me permitiera ser yo y expresarme libremente.

Pero, con el paso del tiempo, las creencias, el miedo y la idea de que «no era suficientemente buena» fueron apagando esa parte de mí. Dejé de pintar. Dejé de crear. Durante años ni siquiera fui capaz de coger un pincel.

Hasta que, a los 42 años, algo dentro de mí dijo: basta.

Volví a pintar y a esculpir sin buscar resultados, solo por el placer de crear. Y, sin darme cuenta, ese regreso al arte se convirtió también en un regreso a mí. Descubrí que la creatividad no era un talento reservado para unos pocos, sino una puerta hacia la libertad, la presencia y el autoconocimiento.

Hoy mi taller es mucho más que un lugar donde hago cerámica o pintura. Es el espacio donde cada día sigo explorando, aprendiendo y recordando quién soy. Y desde esa experiencia nació mi escuela online: un lugar para acompañar a otras personas a despertar su creatividad, confiar en sí mismas y liberarse de las creencias limitantes que tantas veces nos impiden vivir la vida que realmente deseamos.

No enseño a crear obras perfectas. Enseño a crear sin miedo para poder vivir con propósito y libertad.

Todos nacemos siendo creativos. Lo que ocurre es que, a lo largo de la vida, vamos acumulando juicios, exigencias y expectativas que nos hacen olvidar esa capacidad natural que no es sólo cosa de artistas.

Si mi historia puede demostrar algo, es que nunca es tarde para volver a empezar. Nunca es tarde para recuperar esa parte de ti que un día dejaste de escuchar. Porque cuando conectas con tu creatividad, no solo cambias la forma en la que creas. También cambia la forma en la que te miras, te relacionas contigo y eliges vivir.

Y si hoy estás aquí, quizá sea porque esa parte de ti también está pidiendo volver a salir.

Me encantará acompañarte en ese camino. Ahora que ya me conoces siéntete libre de contactarme para lo que necesites.

Con amor, Noemí.

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